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5
dic
2015

Compendium ad inquisitio - V

Por BlackChapel miniatures

[ Con respecto al incidente de Branheidebach, queda claramente demostrada la naturaleza demoníaca que instigo aquellas atrocidades. La pequeña aldea en el camino que sube a Bartendorf era hasta ese momento un asentamiento tranquilo, poblado casi en exclusiva por campesinos. Sin apenas informes sobre asaltos o asesinatos.

Sin embargo la magnitud de los horrores contra Dios que allí se cometieron aquel día, demuestra que los demonios instigan más allá de la locura, y son capaces de arrancar todo ápice de humanidad a los hombres que se dejan arrastrar por la llamada del mal.

Las escenas que presencie permanecerán en mi mente de por vida, para hombres con una fe menos intensa y sin los beneficios de la oración y la penitencia constantes, serán presa de la locura más tarde o más temprano. Ni el más sádico y retorcido artista sería capaz de acercarse en las representaciones de los tormentos de los infiernos, al horror allí cometido. Monstruosidades de las que ni tan siquiera me atrevo a relatar.

Por lo visto los demonios que allí actuaron poseen forma humana, vistos como hombres enmascarados con altas capuchas puntiagudas. No me imagino terror más grande para la humanidad que estos seres se puedan esconder de la mirada de la Iglesia, tal vez tras el nombre de ciudadanos respetados, con la confianza del pueblo y ocultándose de su justo castigo a manos de la Inquisición.

No pude hacer más que dar sepultura a las víctimas, trate de purificar por la fe a los testigos que pude encontrar. Tras aquello decrete el pueblo como impuro y mande mensajeros a las autoridades religiosas y al Conde de Ketteland, de mantener la prohibición de acercarse a menos de dos leguas de las cenizas malditas de Branheidebach. ]


Nota sobre el incidente de Branheidebach.
Dictamen: Cuarentena permanente. Informar de forma urgente al Alto Tribunal sobre las conclusiones.
Fr. Victor Ursinus, Inquisitor.

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